Las drogas de club constituyen un grupo farmacológicamente heterogéneo de compuestos psicoactivos que tienden a ser objeto de abuso por parte de adolescentes y adultos jóvenes en los clubes nocturnos, bares, fiestas «rave» o en el contexto de la música «trance». Las drogas de club incluyen el GHB, el Rohypnol® y la ketamina, la MDMA (éxtasis) y las metanfetaminas. La LSD y otros alucinógenos también se consideran drogas de club.
La metanfetamina se conoce comúnmente como «anfeta», «meta» y «tiza» en español o como «speed», «meth» y «chalk» en inglés. La forma de la droga que se puede fumar se conoce como «hielo», «cristal», «vidrio» y «arranque» en español o como «ice», «crystal», «crank» y «glass» en inglés. La LSD se conoce como «ácido» o «micropuntos» en español y «acid», «blotter» y «microdots» en inglés. La ketamina se conoce como «la keta», «la K especial» o «vitamina K» en español y «vitamin K», «special K» o «jet» en inglés. La PCP se conoce como «ángel», «combustible de cohete», «la píldora de la paz», «ozono» y «polvo de ángel» en español o «angel dust», «rocket fuel», «ozone» y «wack» en inglés.
Las drogas de club tienen efectos diferentes. La ketamina distorsiona la percepción y produce sentimientos de aislamiento del medio ambiente y de la propia persona, mientras que el GHB y el rohypnol son sedantes. El abuso del GHB puede causar coma y convulsiones, mientras que las dosis altas de ketamina pueden causar delirio y la amnesia. El Rohypnol® puede incapacitar a los usuarios y causar amnesia, y, especialmente cuando se mezcla con alcohol, puede ser mortal.
Las drogas que se conocen en la calle como ácido, polvo de ángel y vitamina K, distorsionan la forma en que el usuario percibe el tiempo, el movimiento, los colores, los sonidos y a sí mismo. Estas drogas pueden entorpecer la capacidad de la persona para pensar y comunicarse racionalmente o hasta para reconocer la realidad, a veces resultando en comportamientos extravagantes o peligrosos. Los alucinógenos como la LSD hacen que las emociones fluctúen desenfrenadamente y que las percepciones del mundo real asuman aspectos ilusorios y a veces aterradores. Las drogas disociativas como el PCP y la ketamina pueden hacer que el usuario se sienta desconectado y fuera de control.
Además de sus efectos a corto plazo sobre la percepción y el estado de ánimo, la LSD está asociada con episodios casi psicóticos que pueden ocurrir mucho después de que la persona haya tomado la droga, mientras que el PCP y la ketamina pueden causar depresión respiratoria, anormalidades en el ritmo cardiaco y el síndrome de abstinencia. El uso de la LSD y otros alucinógenos por estudiantes de la escuela secundaria ha disminuido desde 1998, pero el uso de la ketamina y la LSD en los clubes de baile y en las fiestas «rave», que duran la noche entera, está creciendo entre los adolescentes mayores y los adultos jóvenes.
Las investigaciones del NIDA están desarrollando una imagen más clara de los peligros de estas drogas que alteran la mente. Hemos recopilado la información científica en este reporte para informar a los lectores y fortalecer los esfuerzos de prevención y tratamiento.